sábado, 8 de mayo de 2010

Silencios

No tengo mucho que decir, aunque como diría Aristóteles “algo se puede decir de alguna cosa”… y bajo tan veraz enunciado solo les digo que estoy leyéndome dos libros que me parecen fundamentales para entender(nos). Cuando digo fundamental tal vez exagere puesto que nuestro entendimiento puede no ser consecuencia directa de la fuente de estos libros, empero, plantean dos preguntas y sus correspondientes respuestas de una manera bastante clara y accesible, preguntas por cierto estas sí, fundamentales para entender(nos).

Me refiero a El vuelo de la inteligencia de José A. Marina, y La construcción social de la realidad de Peter Berger y Thomas Luckmann. Cuando digo que vale la pena leerlos (aunque no he terminado yo mismo de hacerlo) lo digo no solo porque responden a esas preguntas originales, sino porque parecen un marco de referencia teórico increíble para la construcción de un futuro más humano.

En cuanto los termine de leer les dejaré una reseña real.

Saludos.

PS Si alguien quiere leerlos a la par conmigo, y emprender una construcción crítica al terminarlos está no solo invitadísimo sino también, bueno más que invitado no puedo sino obligarlos, y como no quiero, están invitados pues.

lunes, 12 de abril de 2010

Autoevaluación o Pinches Nacos

De vez en cuando hay que a-sincerarnos ante el espejo… Yo supongo que estamos tan acostumbrados a nosotros mismos y que, por mucha batalla interna que tengamos el ganador siempre es uno, aunque no siempre el mismo, que terminamos por pseudo-definirnos por el día a día… pero insisto, de vez en cuando hay que posarnos ente nosotros mismos y desnudarnos hasta los huesos.

Hoy para mí fue uno de esos días. Con esto de que pronto tendré que renovar mi licencia de conducir me di cuenta de que en realidad a todos nos deberían de hacer revalidar nuestro permiso para conducir en la H. Ciudad de México. Es más los estándares debieran ser más estrictos, pero no en la habilidad, somos re-habilidosos aquí, sino en cuanto a lo mental. Al defeño se le debería de hacer un estudio psicológico para otorgarle la licencia porque de nacimiento o de educación aquí estamos todos dementes. En serio, yo soy un hombre de impulsos violentos y de fieras pasiones, pero suelo ser por regla bastante tranquilo… hoy fue necesaria toda mi voluntad para no bajarme en tres ocasiones distintas a lograr homicidios de primer grado.

Y a todo ello me gustaría extrapolarlo. Me doy tristeza, en serio. Si yo fuera de esos ejecutivos con doctores impuestos por la empresa su recomendación sería unas largas vacaciones fuera de la ciudad, porque lo cierto es que ya estoy harto. Y mírame no tengo sino conciencia de ciudadanía pseudo-independiente desde hace menos de tres años.

Empecé por estudiar Ciencia Política hasta que me decidí que el hombre no podía ser obligado a tomar conciencia de sí, por eso me cambie a estudios en Humanidades, para proponerle a la sociedad que tomare conciencia de sí. Porque disculpen mi arrogancia pensé que sería bueno para todos. Y sin embargo el mero tráfico de esta ciudad ya me derrota cada quincena… estos pinches nacos reprimidos y estos juniors hipócritas pendejos no merecen que nadie los obligue ni los invite a tomar conciencia de sí…

Por eso no hay sociedad organizada, por nacos manejando micros y nacos manejando BMWs. Por eso no hay cultura cientificada, ni política modernizada, por eso no hay competencia libre y por eso México tiene dos presidentes… Porque la verdad es que los que intentan mejorarlo terminan por cansarse, o los matan los narcos, o los encierra los secretarios, o simplemente le demuestran en conjunto que la direccional, como la comunicación social, es una gran mentira, que los semáforos como las leyes son meras sugerencias, que los carriles como los valores se desdibujan por la lluvia y nadie que tenga el poder tiene las ganas para dibujarlos de nuevo…

Y por eso con todo el respeto que se merece la sociedad, que vaya a saludar a su progenitora, porque la verdad no se merece gente que piense y que apoye y que ayuda. Pinches nacos, no se lo merecen.

domingo, 4 de abril de 2010

Propuesta

Propongo para todos los que lean esto que durante lo que dure la voluntad de la mayoría, con o sin bibliografía, se discuta tanto en http://lutumostentator.blogspot.com/ como en FB por medio mesnajes públicos o privados la siguiente pregunta: ¿Qué es el ser humano?

El propósito de este ejercicio es el de recopilar tantas acepciones al término como sean posibles, pero prolonga su objetivo al denunciar de la idea más formal a la más disparatada… y sobre todo busca una reflexión en torno a la pregunta eterna que considero fundamental para replantearse el futuro de, bueno vaya, aquello que la misma propone estudiar.

Me veo ante la imposibilidad técnica de asegurar que todo el contenido de esta discusión sea original, y en caso de serlo que sea protegido. Y pese a ello, en afán de que la discusión de lo más plural y fluida posible, exhorto a todos los interesados a regalar su palabra al público.

lunes, 26 de octubre de 2009

Capítulo I

“Tal vez hubiera muerto allí dejando un nombre manchado por la calumnia,
si los ingratos romanos no hubiesen vuelto a necesitarle para salvarse de los galos,
el último y más grave peligro del que tuvieron que defenderse
antes de iniciar la gran conquista”

(I. Montanelli, Historia de Roma)

-Me preocupa que estés así Emilio. Sabes perfectamente que puedes confiar en mí…

Un hombre sentado en una silla en medio de un estudio nada modesto pareció responder al nombre. Levanto la cabeza y la ladeo de modo tal que podía ver, aunque apenas, al interlocutor. Esbozó una sonrisa sínica antes de reír con pesadumbre. “Mira Guzmán, el hecho es que estoy aquí, en ese maldito librero vas a encontrar todo lo que necesitas. Así que porqué no te dejas de estupideces y te largas con lo que quieras.”

Guzmán le dio la vuelta a la silla. Miró a Emilio de arriba abajo. Levantó el revólver hasta su frente y lo presionó ligeramente sobre la sien.
-Tú bien sabes que para que tres personas guarden un secreto dos de ellos tiene que estar muertos, Emilio- lo dijo mientras una lágrima se escurría en la punta de la nariz- Tú ya te deshiciste de Corzo. Y a ti no te va a extrañar nadie mas que yo.-

El humo de un disparo a quemarropa aún levitaba delicado sobre la espalda de Guzmán cuando Emilio salía del estudio de su propia casa, convencido de que jamás volvería a ella. Corzo le miro de soslayo. No era una mirada de desaprobación, no era expectante… era una mirada quien había terminado de entender lo que veía frente suyo.

-Entonces… ¿sabías que no estaba muerto?-
-Lo sospechaba.
-Lo sabías.
-Mira Corzo no entremos en detalles ahora. Tú y yo sabemos que esto se convirtió en una estúpida carrera entre tú y yo. La gente de por si sospechaba que te había matado.
-Lo intentaste…
-Ese no es el punto, el punto es que hay un maldito cuerpo en el estudio de mi maldita casa. Cuando muere un donnadie como tú, las pistas son fáciles de cubrir. Cuando hay un senador con un maldito agujero en la espalda estoy jodido, ¿me entiendes? Guzmán tenía comprados a todos los malditos puestos altos en esta ciudad. Y para como era él, tenía todo planeado por si lo matábamos. El imbécil dejó de alguna manera la información necesaria para delatarnos y tu trabajo es averiguar que carajos fue lo que dejó ¿me entiendes?
-¿Y por qué yo? Dame una razón real por la cual no deba darte un tiro.
-Primero porque tu estas muerto. Segundo… porque tu estas muerto.
-Si estoy muerto no me pueden culpar de tu asesinato, ni el de Guzmán.

Emilio sonrió mientras se subía a uno de sus autos. Miró fijamente a Corzo. “Sabes, cuando dos mentes piensan en lo mismo la única diferencia es la maldita suerte.”

El auto arrancó dejando a Corzo solo en el garaje. Guardó el revólver en uno de los bolsillos de su gabardina. Maldijo para sí mismo. Encontró las llaves de una de las camionetas y arrancó rumbo a la casa de Guzmán.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Sueños

Sentado en medio de la sala, el hombrecillo, empequeñecido ante la sombra inmensa de si mismo reflejada en la pared a causa del fuego improvisado, rompió en llanto. Recitó casi imperceptible un centenar de blasfemias. Luego, exangüe, calló dormido.

La mañana siguiente, entumido, levanto el polvo para apagar el fuego, sopló contra el hollín en la pared generado por el fuego y, maleta en mano se retiro del edificio derrumbado. Las calles a rebosar de los hombres se siguieron una a la otra sin rumbo definido, ya perdido entre laos callejones de la parte vieja de la ciudad encontró otro edificio derrumbado. Se acerco a lo que alguna vez fue una sala.

Con un poco de licor y alguna tela seca y lo que restase de una silla, encendió un fuego. Se regocijó ante la figura imponente de la silueta de si mismo proyectada en la pared. Después, y mientras la contemplaba, rompió en llanto. Esta vez, sin recitar blasfemia alguna, calló dormido.

La mañana siguiente, entumido, levantó el fuego para, maleta en mano, retirar la pared generada por hollín y derrumbar el edificio. Rebosantes, sin rumbo, los hombres siguieron los unos a los otros y, empequeñecidos ante la sombra inmensa del hombrecillo, perdieron la vieja ciudad entre las calles.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Historia de amor imaginaria en cuatro tiempos

I Y aún ahora cuando te veo
Oler los aromas de tu cabello
Besar tu cuello
Susurrarte al oído cuanto te quiero

Palidecer ante cada roce de tus labios y los míos

¡Ay! Amor mío, si existieras.

II A veces pienso que tú naciste
Para hacerme el amor
Y que nací yo para hacerte reír.

Por eso no me importa que rías
cuando hacemos el amor

III Aunque sea solo una sonrisa amarga
La ultima despedida del deseo
Dime aunque sea que me desprecias
Que me aborreces ¡que ya me vaya!

Pero simplemente callas, mujer
porque tu silencio son sentencias
muerte tan tajante, anunciada,

IIII Y al final esos gritos despapanantes, esa furia que creo que me contengo quiero en mis brazos sonstenerte y destazarte, luego un beso , una caricia y que me ames sin amarte. Que rindas a ti todos tus deseos y que yo con la mirada te deshaga, quiero también y al mismo tiempo que lo sufras, que te arrastre que te duela que te vayas.

Tanto tengo que decirte, no digo nada.

Tanto quiero lastimarte

Tanto daño quiero hacerte y que me hagas


¡Ay! Amor mío, si existieras.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pitágoras entre Conceptio y Turri

-Míralo, estéticamente… es bello- dijo Morfin con el cigarrillo a medio consumir a la altura de los ojos.
-No, no lo es- espeto desafiante Campero
-¡Pero si es arte!- exclamó el músico en voz baja
-No no, para que sea arte tiene que provocar una reacción física en el observado- mencionó al ahí-se-va Rod
-Para de joder, la pornografía sería la mayor expresión artística de todos los tiempos- intervino de Paz irritado
-Mira, para que sea arte tiene que ser creado con la única finalidad de ser arte. Y ese cigarrillo tiene finalidad, por eso no es arte- aclaró Leo con su voz de Buda
-Ya sé, por eso me lo fumo- rezongó Morfin al dar la última bocanada.

Sonreíste un poco, con la mirada perdida. “Esta bueno, a lo mejor lo escribo” Con el agua mineral un tanto esparcida por la mesa, calmando la ansiedad con un chicle recién comprado volviste alejar la mirada. Preguntaste algo al viento, o a mí, o a mí y al viento. “Tal vez una pierda” te dije mientras un buen ejemplar salía de mi morral y se depositaba sorda en la mesa a las afueras de un café, en una esquina redonda frente a un parque, escondido detrás de un enjambre de puentes peatonales. “Me la trajeron de Chile, de una reserva. Mira, tiene la particularidad de acomodarse perfectamente en mi mano”

“Jaque Mate” me miraste incrédula. Movimos las piezas, uno, dos, tres turnos… “Jaque Mate” dijiste sonriendo mientras tu torre y tu reina me acorralaban en la esquina de un tablero de plástico-papel…

-Y no, esas cosas no pasan… creo que no pasan… ¿pasan?- Mis brazos se cruzaron de nuevo después de dejar los cubiertos sobre el plato
-Pues a mí me pasó, ¡dos veces!-
-Mierda, pues… mierda-

“Si te gustó te la puedes quedar” dije sonriendo. “Es solo una piedra, tal vez un día me la regreses” Sonreíste.

Sí, a mí también me gusta el verde